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Muelas del juicio: cuándo extraerlas

Por qué las muelas del juicio a veces dan problemas, qué señales vigilar, por qué no todas se extraen y qué cuidados generales sigue la recuperación.

Las muelas del juicio, también llamadas cordales, son los terceros molares, las últimas muelas en aparecer al fondo de la boca. En algunas personas salen sin molestias y conviven con el resto de los dientes sin problema; en otras no encuentran espacio, quedan atrapadas o causan inflamación. Por eso la pregunta no es si hay que sacarlas siempre, sino si conviene hacerlo en tu caso. Esta guía explica por qué a veces dan problemas, qué señales vigilar y cómo se toma la decisión.

Por qué a veces dan problemas

Al ser las últimas en aparecer, las muelas del juicio a menudo se encuentran con que el espacio al final de la arcada ya está ocupado o es reducido. Eso puede hacer que:

  • No terminen de salir y queden retenidas, total o parcialmente, dentro del hueso o de la encía. Es lo que se conoce como muela impactada.
  • Salgan inclinadas, empujando o apoyándose contra la muela vecina.
  • Queden parcialmente cubiertas por la encía, formando un espacio difícil de limpiar donde se acumulan restos de comida y bacterias.

Su ubicación al fondo de la boca también complica el cepillado, lo que favorece la acumulación de placa, las caries y la inflamación de la encía que las rodea, tanto en la propia muela del juicio como en la vecina.

Señales a las que conviene prestar atención

Algunas molestias pueden estar relacionadas con una muela del juicio:

  • Dolor o presión al fondo de la boca, que puede extenderse hacia el oído o la mandíbula.
  • Encía inflamada, enrojecida o que sangra detrás de la última muela.
  • Mal sabor o mal aliento que se repite en esa zona.
  • Dificultad para abrir bien la boca.
  • Hinchazón en la mejilla o en el borde de la mandíbula.
  • Molestias que aparecen y desaparecen en la misma zona.

Estas señales no siempre se deben a la muela del juicio, y en algunos casos una muela retenida no da ningún síntoma y se descubre en una revisión. Por eso es el examen el que permite saber qué está pasando.

No todas necesitan extraerse

Una muela del juicio que salió bien, que encaja con la mordida, que puedes limpiar y que no causa problemas puede mantenerse en la boca. En ese caso, lo habitual es vigilarla en los controles.

La extracción suele valorarse cuando hay dolor o infecciones que se repiten, cuando la muela no tiene espacio para salir, cuando daña o compromete a la muela vecina o cuando no es posible mantenerla limpia. Cada situación es distinta, y lo que conviene a una persona no tiene por qué convenir a otra, aunque sus molestias parezcan parecidas.

Cómo se valora el caso

La decisión empieza con una consulta. El profesional revisa la zona, la encía y la mordida, y conversa contigo sobre tus molestias, tu salud general, los medicamentos que tomas y tus alergias.

Para ver la posición de la muela, sus raíces y su relación con las estructuras cercanas, normalmente hacen falta exámenes de imagen. Con esa información, el profesional te explica si conviene extraerla, si es mejor esperar y controlarla, cómo sería el procedimiento en tu caso y qué cuidados implicaría. Es el momento para preguntar todo lo que necesites antes de decidir.

Cuidados generales después de la extracción

Si se decide extraer la muela, el profesional te entrega indicaciones concretas para tu caso. En términos generales, suelen incluir:

  • Seguir las indicaciones sobre medicamentos tal como te las dieron, sin agregar ni suspender nada por tu cuenta.
  • Cuidar la zona sin enjuagues bruscos ni escupir con fuerza al principio, para no alterar la cicatrización.
  • Comer alimentos blandos y evitar masticar del lado tratado mientras te lo indiquen.
  • Mantener la higiene del resto de la boca con cuidado, siguiendo lo que te recomienden para la zona de la extracción.
  • Evitar fumar, porque puede afectar la cicatrización.
  • Asistir al control para que el profesional revise cómo evoluciona la zona.

Es habitual notar molestias o inflamación al principio, y la recuperación no es igual para todos: depende del procedimiento y de cada persona.

Cuándo consultar

Conviene pedir una valoración si notas dolor o inflamación al fondo de la boca, si la encía detrás de la última muela se inflama con frecuencia o si quieres saber en qué posición están tus muelas del juicio. Después de una extracción, comunícate con el profesional que te atendió si tienes un sangrado que no se detiene, una hinchazón que aumenta en lugar de disminuir, fiebre o un dolor que empeora. El profesional revisa tu caso y te indica qué corresponde hacer. Si la hinchazón te dificulta tragar o respirar, acude a un servicio de urgencias.

Contenido revisado por el equipo de Saludental el .

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